La nueva aventura que el grupo de profesoras se propusieron, fue llevar la mágica experiencia del radioteatro a los niños del primero básico de la Escuela Maipo. Para esto fue necesaria la preparación y adecuación del cuento “La mesa, el burro y el bastón” de Hans Christian Andersen. Luego, para que los niños pudieran gozar y escuchar atentamente el radioteatro, se les hicieron unos antifaces, y así se enfocarían totalmente en escuchar el cuento.
Este nuevo desafío fue disfrutado por los dos primeros básicos que lo presenciaron, y lograron comprender y no olvidar ningún detalle del cuento, a pesar de que solo lo escuchaban. Gracias a la gran atención prestada por los niños, las profesoras pudieron constatar una vez más el entusiasmo que tenían ellos en conocer, disfrutar y experimentar en el mágico mundo de la literatura.
Este nuevo desafío fue disfrutado por los dos primeros básicos que lo presenciaron, y lograron comprender y no olvidar ningún detalle del cuento, a pesar de que solo lo escuchaban. Gracias a la gran atención prestada por los niños, las profesoras pudieron constatar una vez más el entusiasmo que tenían ellos en conocer, disfrutar y experimentar en el mágico mundo de la literatura.
Primero Básico C
El primer día de la semana, las futuras profesoras llevaban con más ganas que nunca una nueva forma de acercar a los niños del primero básico C a la literatura. Los niños no se imaginaban que esta vez era el turno del radioteatro.
Una vez en la biblioteca, las profesoras se apresuraron en ordenar y preparar todo con gran amor para que la función de “La mesa, el burro y el bastón” se desarrollara tal cual se había planeado. Para esto fue necesario poner un telón negro en las mesas, en dónde las profesoras se ocultarían para que los niños no descubrieran quien hacia algún personaje. Además de esto, cuando los niños hicieron ingreso a la sala, se les fue poniendo un antifaz a cada uno, por lo cual los niños tenían gran curiosidad, ya que no sabían por qué le tapaban sus ojitos.
Cuando los niños estaban ya listos con sus antifaces y atentos para escuchar el cuento, la función del radioteatro comenzó. Entre risas y voces extrañas de los personajes los niños se demostraron muy concentrados en la historia del radioteatro.
Una vez terminado, se les realizaron preguntas para ver cuanto habían comprendido o si les había gustado, por lo cual las profesoras concluyeron que este nuevo desafío había sido todo un éxito.
Una vez en la biblioteca, las profesoras se apresuraron en ordenar y preparar todo con gran amor para que la función de “La mesa, el burro y el bastón” se desarrollara tal cual se había planeado. Para esto fue necesario poner un telón negro en las mesas, en dónde las profesoras se ocultarían para que los niños no descubrieran quien hacia algún personaje. Además de esto, cuando los niños hicieron ingreso a la sala, se les fue poniendo un antifaz a cada uno, por lo cual los niños tenían gran curiosidad, ya que no sabían por qué le tapaban sus ojitos.
Cuando los niños estaban ya listos con sus antifaces y atentos para escuchar el cuento, la función del radioteatro comenzó. Entre risas y voces extrañas de los personajes los niños se demostraron muy concentrados en la historia del radioteatro.
Una vez terminado, se les realizaron preguntas para ver cuanto habían comprendido o si les había gustado, por lo cual las profesoras concluyeron que este nuevo desafío había sido todo un éxito.
Primero Básico A
Llegado el momento, ingresaron los niños junto a la profesora. Ya sentados en el suelo, sobre cojines, se les colocan los antifaces. Desde ese momento comienzan a maravillarse y a preguntar el porqué de estos. Cuando están preparados, se les pide que presten mucha atención y que imaginen todo lo que escuchen.
Durante la historia se veían expectantes y ante cada sonido que no fuera la voz de quien relataba, muchos estaban con ganas de sacarse el antifaz, para ver lo que las tías hacían. Pero muchos se frenaron antes de hacerlo.
Al terminar y sacarse los antifaces, ven nuevamente frente a ellos a las tías. Estas indagan como recibieron la historia y se dan cuenta de que los niños recuerdan bastante, tanto a los personajes como la situación vivida por cada uno.
Al retirarse cada niño lo hizo fascinado, con su antifaz en la mano, para volver a repetir este maravilloso momento de jugar con la imaginación.

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